TuPeludo

Enseñar a comer bienRutinas de alimentación para cachorros

Cuántas tomas al día, qué comedero elegir, qué hacer si devora la comida y cómo usar parte de la ración para educarlo.

Publicado el 17 de agosto de 2026 · Equipo editorial de Tu Peludo

Importante: cada cachorro tiene necesidades distintas. La cantidad de alimento, el número de tomas y el tipo de dieta deben adaptarse a su edad, peso, raza, ritmo de crecimiento, actividad y estado de salud. La valoración veterinaria es especialmente importante durante el crecimiento. Este contenido es divulgativo y no sustituye a un profesional.

La llegada de un cachorro supone mucho más que elegir un buen pienso y llenar el comedero varias veces al día. Durante sus primeros meses está aprendiendo prácticamente todo: dónde dormir, dónde hacer sus necesidades, cómo relacionarse con las personas, cómo jugar y también cómo comportarse alrededor de la comida.

No se trata de convertir cada comida en una sesión de adiestramiento. Se trata de que el cachorro entienda que hay momentos concretos para comer, que su alimento aparece de forma previsible y que no necesita ponerse nervioso, competir ni devorar el contenido del recipiente.

Comer también se aprende

Ningún cachorro necesita que le enseñemos a llevarse el alimento a la boca. Pero alrededor de la comida hay muchas conductas que sí se aprenden:

Estas costumbres facilitan muchísimo la convivencia durante los años siguientes. Además, un plan de alimentación estable permite controlar cuánto come y detectar cambios repentinos de apetito.

No consiste solo en llenar el plato

Durante el crecimiento las necesidades son distintas a las de un perro adulto, así que hay que usar un alimento completo para cachorros o crecimiento, adaptado cuando corresponda al tamaño que alcanzará el perro. Esto importa especialmente en razas grandes y gigantes, donde el crecimiento debe controlarse con cuidado: el Merck Veterinary Manual recomienda dietas formuladas específicamente para el crecimiento de perros grandes cuando corresponda.

Y hay que controlar la cantidad. Un cachorro no debe recibir comida sin medida solo porque está creciendo: el exceso de energía puede favorecer un crecimiento demasiado rápido y contribuir al sobrepeso. El objetivo no es un cachorro «gordito», sino uno que crezca correctamente.

Si aún estás decidiendo la marca, te ayudará nuestra guía sobre cómo elegir el pienso de tu perro.

Cómo preparar su zona de comida

No hace falta una habitación específica. Lo importante es que el sitio sea tranquilo, accesible y predecible, y que el cachorro no coma rodeado de gente que pasa, niños jugando, otros animales intentando acceder al recipiente o ruidos intensos.

¿Cuántas veces al día debe comer?

Depende sobre todo de la edad. Como referencia general, el Merck Veterinary Manual publica este esquema:

Edad aproximadaTomas orientativas
6 a 12 semanas4 comidas diarias
3 a 6 meses3 comidas diarias
6 a 12 meses2 comidas diarias
Perro adultoHabitualmente 1-2 comidas

No son cifras matemáticas. Habrá cachorros que necesiten ajustes por tamaño, estado corporal, alimento utilizado o circunstancias particulares.

La cantidad diaria importa más que el número de comidas

Si haces cuatro tomas, no le des cuatro raciones completas: divide su cantidad diaria total entre las comidas. Parece obvio, y es uno de los errores que más sobrealimentación provocan.

Recuerda además que los premios, los snacks, los restos y la comida usada en el entrenamiento forman parte de lo que consume en el día. Todo cuenta.

¿Por qué ayudan los horarios?

Los perros aprenden rápido las rutinas. Si las comidas aparecen en momentos previsibles, el cachorro entiende cómo funciona su día: despertarse, salir, jugar, comer, volver a salir, descansar.

Esa regularidad también ayuda a anticipar cuándo va a necesitar salir, porque muchos cachorros lo piden poco después de comer, beber, dormir o jugar. La alimentación se convierte así en una herramienta para organizar el aprendizaje de higiene.

Eso sí, rutina no es cronómetro. Un día come a las ocho y otro a las ocho y cuarto, y no pasa nada. Queremos un perro con hábitos, no uno incapaz de adaptarse a un pequeño cambio.

Cómo elegir un buen comedero

Parece un accesorio sencillo, pero hay de todo: acero, cerámica, plástico, silicona, antivoracidad, automáticos, con báscula, dobles, elevados, plegables, interactivos. Para un cachorro normal, lo sencillo suele funcionar perfectamente: un recipiente estable, resistente y fácil de limpiar.

Acero inoxidable

Nuestra opción favorita para el uso diario: resistente, fácil de limpiar, duradero y no absorbe olores. Búscalo con base de goma o sistema antideslizante, o algunos cachorros lo pasearán por toda la cocina mientras comen.

Cerámica

Su ventaja es evidente: pesa, y eso dificulta que el cachorro lo mueva. Hay diseños muy atractivos. La precaución es revisar su estado: un recipiente agrietado o dañado hay que sustituirlo.

Silicona

Muy práctica para viajes, excursiones, coche o mochila. Muchos modelos se pliegan y apenas ocupan. Como cualquier recipiente, hay que limpiarla con regularidad.

Plástico

Ligero y económico, pero hay que vigilar su deterioro. Algunos cachorros convierten cualquier objeto de plástico en un juguete: si aparecen mordiscos, cortes o superficies dañadas, cámbialo.

¿Qué tamaño?

Proporcionado al cachorro. Ni un chihuahua comiendo en una fuente de paella ni un mastín en un recipiente diminuto. Lo importante es que acceda cómodamente al alimento sin pelearse con los bordes. En perros de hocico muy corto van bien los recipientes amplios y poco profundos.

¿Conviene elevar el comedero de un cachorro grande?

No como recomendación general. Durante años se recomendó elevar el recipiente de algunos perros grandes para mejorar la postura, pero no hay motivo para hacerlo de forma sistemática: un conocido estudio prospectivo sobre dilatación-vólvulo gástrico encontró que el uso de recipientes elevados se asociaba a un aumento del riesgo en razas grandes y gigantes.

Así que no lo eleves solo porque tu cachorro vaya a ser un perro grande. Si hay un problema médico u ortopédico concreto, que sea el veterinario quien valore la altura adecuada.

¿Y si devora la comida?

Pones el plato, te das la vuelta, vuelves a mirar y ha desaparecido. Comer muy rápido hace que el perro trague mucho alimento y aire en poco tiempo, y algunos animales presentan después regurgitación, vómitos o molestias.

Antes de dar por hecho que «es muy glotón», comprueba que recibe suficiente alimento, que la dieta es apropiada, que no compite con otros animales, que no tiene problemas digestivos y que está correctamente desparasitado según las indicaciones veterinarias. Sobre esto último tienes detalles en la guía de vacunas y desparasitación del cachorro.

Comederos antivoracidad

Llevan relieves, canales u obstáculos que impiden acceder a todo el alimento de una vez, así que el cachorro tiene que ir buscando pequeñas cantidades. El objetivo es simple: que tarde más en terminar. La AVMA incluye los recipientes especiales, las alfombrillas y los juguetes dispensadores entre las estrategias que dificultan engullir la comida.

Qué mirar antes de comprar uno

Para un cachorro muy pequeño, empieza por un diseño sencillo. No hace falta convertir cada comida en un escape room.

Introdúcelo poco a poco

Si nunca ha usado uno, no lo llenes hasta arriba el primer día. Pon pequeñas cantidades para que entienda cómo acceder al alimento, y supervísalo las primeras veces. Si se frustra mucho, intenta morder el recipiente o deja de comer, necesitas un modelo más sencillo.

Leeby comedero antivoracidad de cerámica

Cerámica con relieves interiores: pesa lo suficiente para que el cachorro no lo desplace mientras busca el pienso. Fácil de limpiar y sin piezas que pueda arrancar.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

Mobiclinic comedero lento antideslizante

Recorridos anchos y base antideslizante. Buena primera opción si tu cachorro nunca ha usado un comedero lento, porque los canales no son demasiado estrechos.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

Leeby comedero de acero inoxidable

Para el uso diario: resistente, no absorbe olores y va al lavavajillas. Sirve igual para perro y para gato.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

Comprueba siempre las dimensiones y la profundidad antes de comprar cualquier modelo.

Juguetes dispensadores y alfombrillas de lamido

No toda la ración tiene que salir de un recipiente tradicional. Puedes reservar una parte pequeña para juguetes rellenables, alfombrillas de olfato, dispensadores, ejercicios de educación o búsqueda de alimento. La WSAVA menciona los juguetes dispensadores y el reparto de la comida en varias tomas entre las estrategias útiles para determinados animales.

Una comida puede ser cinco minutos de aprendizaje

Si le tocan 70 gramos de pienso, pon 60 en el recipiente y reserva 10. Con esos diez gramos puedes practicar unos minutos su nombre, la llamada, el sentado, la espera o la entrada al transportín. No añades premios extra: usas parte de su propia ración.

Alfombrillas de lamido

Las lick mats permiten extender alimentos húmedos sobre relieves, de modo que el perro tarda bastante más en consumir una cantidad pequeña. Adáptalas al cachorro: un animal que destruye todo lo que encuentra no debería quedarse sin supervisión con una alfombrilla que pueda morder y tragarse.

Nobleza pelota dispensadora de premios

Pelota que suelta el pienso mientras el cachorro la empuja y la hace rodar. Ideal para convertir parte de la ración en actividad.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

Leeby alfombrilla de lamer

Relieves para extender comida húmeda y alargar el tiempo de consumo. Úsala siempre con supervisión si tu cachorro muerde todo.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

La comida puede enseñar autocontrol

El ejercicio más sencillo consiste en que el recipiente no aparezca justo cuando el cachorro está descontrolado. No hace falta exigirle un minuto de inmovilidad.

Tienes el recipiente. El cachorro salta. Esperas. Durante un instante pone las cuatro patas en el suelo. En ese momento bajas el plato. Con suficientes repeticiones aprenderá que estar relativamente tranquilo hace aparecer la comida. Es mucho más claro que gritar «¡no, quieto, abajo, espera!».

¿Debe sentarse obligatoriamente antes de comer?

No. Puedes enseñárselo si quieres, pero un perro no necesita un título universitario antes de cada desayuno. Lo importante es que no se lance contra ti ni se abalance sobre el recipiente. Un poco de autocontrol es útil; un ritual complicado tres veces al día, probablemente no.

No lo molestes mientras come

Existe una vieja costumbre: poner la comida, acercarse, meter la mano, retirar el plato, volver a ponerlo, tocar al perro. Se hacía para enseñarle que «mandamos sobre la comida».

Piénsalo desde su punto de vista: cada vez que alguien se acerca a su comida existe la posibilidad de que se la quiten. El aprendizaje puede acabar siendo el contrario del deseado: «cuando se acerca una persona, mi comida está en peligro». Es mejor que nuestra presencia alrededor del recipiente se asocie a experiencias tranquilas y positivas.

¿Y si gruñe cuando nos acercamos?

No lo castigues automáticamente. El gruñido es comunicación: te está diciendo que no se siente cómodo. Si se pone rígido, cubre el recipiente, come desesperadamente al aproximarte, enseña los dientes, gruñe o intenta morder, conviene abordarlo desde el principio, y especialmente si hay niños en casa. Un educador canino con métodos respetuosos o un veterinario especialista en comportamiento pueden ayudarte antes de que la conducta se consolide.

Una estrategia sencilla es pasar ocasionalmente a una distancia donde el cachorro esté cómodo y añadir algo interesante a su recipiente. No quitamos: añadimos. Así empieza a asociar que una persona acercándose puede significar que aparece algo bueno.

El agua es parte de la alimentación

Recibe mucha menos atención que la comida y es igual de importante. Conviene cambiarla con frecuencia, lavar el recipiente, comprobar que nunca se queda vacío, evitar el agua estancada y llevar agua en las salidas largas.

No restrinjas el agua de forma rutinaria para que orine menos dentro de casa. Además, en perros grandes y gigantes se ha estudiado la restricción de agua alrededor de las comidas como uno de los posibles factores asociados a la dilatación-torsión gástrica, así que tampoco sirve como supuesta medida preventiva.

Un recipiente de acero funciona perfectamente. También existen fuentes eléctricas que mantienen el agua circulando; si usas una, recuerda que también hay que limpiarla: que el agua se mueva no la hace autolimpiable. Filtros, bomba y depósito necesitan mantenimiento.

Comederos automáticos: ¿merecen la pena?

Pueden ser interesantes cuando necesitas horarios regulares y no siempre estás en casa. Algunos programan varias comidas, controlan cantidades, graban mensajes o se manejan por aplicación.

Pero no compres uno para sustituir toda la interacción con tu cachorro. La etapa de crecimiento es un buen momento para observar cómo come, cuánto come, si tiene apetito y cómo se comporta.

Leeby fuente de agua

Mantiene el agua en movimiento y filtrada, algo que anima a beber más. Recuerda que la bomba y el filtro necesitan limpieza periódica.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

Leeby comedero automático programable

Permite programar las tomas y controlar la cantidad de cada una. Útil como apoyo cuando no estás en casa a la hora de comer.

Ver en Tiendanimal Enlace de afiliado

¿Cuántos premios puede recibir?

Los premios son utilísimos en la educación. El problema aparece cuando olvidamos que también aportan energía. Las recomendaciones nutricionales veterinarias actuales aconsejan que los premios sean una parte pequeña de la ingesta diaria y no sustituyan un alimento completo: la guía de la WSAVA usa como referencia un máximo aproximado del 10 % de las calorías diarias.

Con cachorros, la mejor estrategia es usar parte de su propio alimento durante el entrenamiento.

No conviertas la mesa en su segundo comedero

Te mira, inclina la cabeza, pone esos ojos, y piensas «solo un trocito». El problema no es el trocito: es lo que aprende. Mirar fijamente, acercarse e insistir hace aparecer comida. Después nos preguntamos por qué el perro adulto se sienta a cinco centímetros cada vez que cenamos.

Y hace falta coherencia familiar. Si una persona dice «nunca le des comida desde la mesa» y otra le pasa jamón cinco minutos después, el cachorro aprenderá enseguida quién es el eslabón débil.

Accesorios útiles en los primeros meses

Pesar la comida puede sorprenderte

Dos personas interpretan de forma muy distinta lo que es «un vaso de pienso», y los alimentos tienen densidades diferentes. Una báscula de cocina barata es mucho más precisa que calcular a ojo. Durante el crecimiento merece la pena controlar el peso, la condición corporal y la ración diaria.

No cambies de alimento cada vez que «se aburre»

El cachorro no come. El propietario se preocupa. Añade pollo. Al día siguiente no come el pienso con pollo. Añadimos algo mejor. Y pronto tenemos un cachorro esperando a ver cuál es el menú especial del día.

Ojo: una pérdida real de apetito puede indicar un problema médico y hay que vigilarla. Pero cambiar el alimento continuamente para convencer a un cachorro sano favorece hábitos complicados. Cuando haya que cambiar de dieta, hazlo de forma progresiva, aumentando poco a poco la proporción del nuevo alimento. Si el veterinario indica un cambio inmediato por motivos médicos, se siguen sus instrucciones.

Diez errores frecuentes

  1. Que cada persona le dé una cantidad distinta. Al final nadie sabe cuánto ha comido.
  2. No contar los premios. También aportan calorías.
  3. Alimentarlo desde la mesa. Luego cuesta mucho eliminar la conducta.
  4. Cambiar constantemente de alimento. Problemas digestivos y malos hábitos.
  5. Recipiente demasiado pequeño. Especialmente incómodo en ciertos hocicos.
  6. No lavar el comedero. También necesita higiene.
  7. Permitir competencia entre perros. Cada animal debe comer tranquilo.
  8. Castigarlo cerca de la comida. Genera asociaciones negativas innecesarias.
  9. Dar suplementos porque sí. Un alimento completo de crecimiento ya está formulado para aportar lo necesario; los suplementos, solo con una razón concreta y consultando al veterinario.
  10. Copiar la alimentación de otro cachorro. Dos perros de la misma edad pueden tener tamaños, actividad y necesidades muy distintas.

¿Y si deja comida en el plato?

Lo primero: ¿está recibiendo demasiada cantidad? Las recomendaciones del envase son un punto de partida, no una cifra perfecta para todos los perros. Observa crecimiento, peso, condición corporal, actividad y apetito. Si deja de comer de repente, y más si aparecen vómitos, diarrea, apatía o dolor, consúltalo con el veterinario.

¿Y si parece tener hambre todo el rato?

No subas la ración automáticamente. Revisa la cantidad diaria, comprueba su condición corporal, reparte la comida en varias tomas, prueba un comedero lento y reserva parte de la ración para juegos de olfato.

Una rutina sencilla para el primer día

1. Mide su cantidad diaria.
2. Divídela entre las tomas que le correspondan.
3. Coloca la comida en un lugar tranquilo.
4. Espera unos segundos de relativa calma.
5. Déjalo comer sin molestarlo.
6. Reserva, si quieres, parte de la ración para educación o enriquecimiento.
7. Mantén siempre agua fresca disponible.
8. Controla periódicamente su peso y su condición corporal.

Preguntas frecuentes

¿Un cachorro debe tener comida disponible todo el día?

No necesariamente. Para muchos cachorros resulta más sencillo controlar la ingesta con cantidades medidas repartidas en varias comidas, porque así sabes cuánto está comiendo realmente.

¿Cuántas veces debe comer un cachorro de dos meses?

Como referencia general, un cachorro de entre 6 y 12 semanas puede hacer aproximadamente cuatro comidas al día.

¿Y uno de cuatro meses?

Entre los tres y los seis meses, una referencia habitual son tres tomas diarias.

¿Cuándo puede pasar a dos comidas al día?

De forma orientativa, a partir de los seis meses muchos perros pasan a dos comidas diarias, aunque la raza, el tamaño y las necesidades individuales pueden adelantar o retrasar ese momento.

¿Es mejor un comedero de acero o de cerámica?

Ambos funcionan bien. Lo que conviene priorizar es la higiene, la estabilidad, el tamaño adecuado y la facilidad de limpieza.

¿Necesito un comedero antivoracidad?

Solo si hay una razón para usarlo. Si tu cachorro come tranquilo, un recipiente normal es suficiente.

¿Debo quitarle el plato mientras come para acostumbrarlo?

No. Molestarlo sistemáticamente mientras come puede enseñarle justo lo contrario de lo que buscas. El objetivo es que perciba tu presencia como algo seguro, no como una amenaza.

¿Puedo usar su pienso como premio?

Sí, y es una buena idea. Reserva una parte pequeña de la ración diaria y úsala en el entrenamiento, así no disparas las calorías con snacks extra.

¿Puede beber agua después de comer?

Un cachorro sano debe tener acceso normal a agua fresca. No conviene restringirla sin indicación veterinaria.

Conclusión

Al hablar de alimentar bien a un cachorro solemos pensar primero en la marca del pienso. Elegir una dieta completa y apropiada para el crecimiento es fundamental, pero no es lo único: también importan la cantidad, la frecuencia, el entorno, el recipiente, la forma de ofrecer el alimento, los premios, la convivencia con otros animales y las rutinas que construimos alrededor de cada comida.

No buscamos un cachorro que coma como un robot. Buscamos algo más sencillo: que disfrute de su comida tranquilo, mantenga un peso adecuado y aprenda que comer forma parte de una rutina segura y agradable.

← Volver al blog Ver el catálogo

Publicidad Petolo